jueves, 22 de mayo de 2014

Ignorar NUNCA es una buena estrategia

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Muchos de nosotros hemos sufrido en nuestra carne las secuelas de la influencia de una educación basada en la ignorancia:
  • No le hagas caso. Déjale llorar, así se acostumbrará a calmarse solo. 
  • Si le haces caso, solo conseguirás reforzar esa rabieta. 
  • Llora para llamar tu atención. Si lo consuelas, lo hará siempre.
  • No le hagas caso o lo convertirás en un tirano.
Es la educación de la ignorancia, no porque su filosofía fuera ignorar las necesidades de los niños, sino por la ignorancia que demostraban los adultos respecto a las necesidades emocionales, afectivas y cognitivas de sus hijos. Cuando un niño llora porque no ha conseguido algo, cuando grita porque se siente mal, cuando no puede calmarse cuando se separa de suspadres tiene un clarísimo objetivo para hacerlo y no es molestar a sus padres. Ni manipularlos ni desafiarlos. Eso llega después, cuando después de reclamar su ración de seguridad y apego, nadie le responde. Entonces su mecanismo de supervivencia se activa y hace lo que sea para obtener ese apego que tanto necesita para vivir. Lo que tu hijo quiere es sentir que comprendes su malestar y que estás a su lado. A veces, le podrás ayudar. A veces no. Pero eso no es tan importante para él como que entiendas cómo se siente.
¿Qué le enseñas cuando le ignoras?
  • Al ignorarle le enseñas que no es importante para ti, no lo suficientemente importante para que te tomes en serio sus necesidades.
  • Le demuestras una gran falta de empatía, que le fomentará un pensamiento egocéntrico yepisódico.
  • Aprende que no es bueno comunicar sus sentimientos ya que las reacciones de los demás no se corresponden con sus necesidades, incluso son negativas. “Es peligroso demostrar mis sentimientos”. 
¿Dos opciones o tres?
Algunos padres creen que solo existen dos posibilidades para corregir comportamientos negativos o malas decisiones de nuestros hijos: castigar la falta o ignorar al niño. Pero existe una tercera:Ignorar-01 Comprenderles y hacerles ver que les acompañamos no significa ceder o dejarnos manipular. Puedes ser empático y sensible con sus necesidades y firme en tu manera de aplicar lasconsecuenciasUn niño con sus necesidades emocionales satisfechas es mucho más “racional” que otro que tiene que luchar por conseguirlas.
Elena Roger Gamir
Pedagoga

miércoles, 21 de mayo de 2014

Que tu hijo no confunda felicidad con facilidad

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Puede que ahora todo se esté complicado. Que tu hijo comience a suspender. O que sus pequeñas mentiras ya no sean tan pequeñas. Puede que comiencen los problemas con sus amigos, las malas contestaciones o las faltas de respeto. Que se intensifiquen las quejas en el colegio o que la vida en casa sea cada día un poco más complicada. En el proceso de formar personas libres y responsables se suelen encontrar cimas difíciles de escalar. 
Y no hay consejos para eso. Cada padre o madre lucha su propia batalla, la suya y la de su hijo. Sin embargo, mientras dura la batalla podemos enseñar algo muy importante a nuestros hijos:que la felicidad no está en las cosas fáciles, en lo cómodo o lo accesible. Que ellos merecen la pena aunque las condiciones no sean fáciles.
Y sobre todo, que los resultados no son inmediatos. Que llegan con el tiempo y se ven en los pequeños detalles.
Algún día estas dos ideas les permitirán alcanzar la felicidad.
“Eduquemos a nuestros niños para que no confundan felicidad con placer, y enseñarles que la vida es también duda, vulnerabilidad, ruptura… Para poseer un pensamiento alternativo, a no estar cortocircuitados cuando la adversidad se instala en sus vidas; educarles en la toma de decisiones, a respetarse a sí mismo y a los demás, en el sentido de la responsabilidad; en definitiva a muscular la voluntad”.

PSICOHIENE: Javier Urra.

lunes, 19 de mayo de 2014

¡Que no se salten etapas!

Que-no-se-salten-etapas

¡Estoy desesperado, mi hija solo tiene 12 años y se comporta como si tuviera 18! Abrimos los ojos demasiado tarde, sin darnos cuenta que desde muy pequeños les hemos ayudado a correr antes de enseñarles a andar.
No nos damos cuentas pero nuestros hijos se hacen mayores con mucha más rapidez que antes. Nos hace gracia que tengan novio o novia a los 7 años, que quieran vestirse como el protagonista de su serie preferida e incluso les pintamos las uñas de rosa cuando aún no saben casi ni leer. ¿Por qué nos extrañamos entonces de que con 13 años tengan novios casi mensualmente o se gasten toda su semanada en uñas de gel?
Son síntomas que admitimos con benevolencia, hasta con simpatía, como signo de que nuestroshijos se hacen mayores. Pero realmente, ¿se hacen mayores porque están sometidos a estímulos que los condicionan para que actúen y piensen como mayores o maduran realmente?
Los niños nacen con la necesidad y capacidad de adaptarse al medio. Si les ofreces modelos y estímulos adultos, asimilarán estos modelos y se acomodarán a ellos, saltándose etapas previas necesarias para el desarrollo de sus estructuras psicológicas, cognitivas y emocionales.
Posiblemente, crecerán inmaduros, sin base sólida, sobresaturados de estímulos rápidos y cambiantes que no les darán tiempo a asimilar lo aprendido.
Protege a tu hijo de un desarrollo precoz artificial. Defiende su infancia y protégela para que tenga tiempo de ser niño y asentar los aprendizajes que “le tocan” y no los que le fuerza a metabolizar la sociedad.
Cinco consejos para no ayudarle a ser mayor antes de hora:
  • No colabores riéndoles las gracias cuando habla o se comporta como un adulto. Todo lo que le refuerzas con tu atención queda aprehendido con intensidad en su cerebro.
  • No le pintes las uñas, los labios “como mamá. ¡Solo tiene 5 años! Ni le permitas vestir como una adolescente cuando solo tiene 8. Media con ella, reflexiona y negocia pero que no decida la moda o la protagonista de su serie preferida cómo vestir.
  • Aclárale y aclárate sobre donde están los límites. A veces, somos los padres los que no sabemos hasta donde dejar y cuando decir “no”, ya que también estamos influidos por los mismos estímulos. Pregúntate, ¿qué tipo de infancia quiero que tenga mi hijo? ¿Debo permitir lo mismo que permiten los demás padres o para mi es importante no claudicar en algunos puntos?
  • Ayúdale a desarrollar criterio. Enséñale a comparar, a fijarse en los detalles, a preguntarse. Desde que tu hijo es pequeño explícale, adaptado a su edad, que hay detrás de los anuncios, de las campañas de publicidad, de las películas…
  • Proporciónale experiencias apropiadas a su edad, controla su tiempo de ocio y llénalo de vivencias ricas, de amigos con características similares a ellos, con naturaleza, conactividades familiares y con deporte.
 Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos

viernes, 9 de mayo de 2014

Tu hijo no nace siendo lector. ¡Tú lo haces lector!

Tu-hijo-no-nace-siendo-lector-Tu-lo-haces-lector

Nueve consejos prácticos para formar hijos lectores:

  1. Lee junto a tu hijo, en cualquier situación y por cualquier motivo. Lee los paquetes de cereales en el desayuno o la cartelera de los cines el fin de semana. Léele las instrucciones para montar su castillo de juguete o busca con él información en internet para saber más sobre su animal preferido. Por supuesto, cuéntale cuentos, léele poesía, adivinanzas, trabalenguas…
  2. Convierte la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas preferidos y tratar de buscar librosrelacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.
  3. Visita la biblioteca pública del barrio con asiduidad. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan tener en casa. Suelen celebrarse además actividades de animación a la lectura y encuentros con otroslectores.
  4. Invítale a “merendar” libros. En lugar de golosinas o chocolate, invítale de tanto en tanto a elegir un libro de la librería. Hay libros de todos los presupuestos y una merienda literaria no tiene por qué ser cara.
  5. No te empeñes en que le guste lo mismo que a ti a su edad. No, a tu hijo no le gusta todavíaJim Boton y Lucas el maquinista. En estos momentos disfruta con Mortadelo y Filemón. ¿Qué problema hay? Se está forjando su gusto por la lectura, no el tuyo. Aprende a esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.
  6. Preséntale la lectura como un premio. “Si acabas pronto tus deberes, podrás sentarte en el sofá a leer ¡durante media hora! Yo también intentaré acabar pronto para leer contigo ¿Qué te parece?”
  7. Sé regular. Convierte la lectura en un hábito. No es necesario mucho tiempo pero sí ser sistemático. Si tu hijo es pequeño, reserva 10 minutos del día para leerle. A este intervalo de tiempo, puedes llamarlo “La hora de jugar a leer” y anúnciaselo como si hubiera llegado la mejor hora del día. Aunque tú no te pares a pensarlo, estar junto a ti, con tu atención y con un buen libro, para tu hijo es el mejor momento del día.
  8. Suscríbelo a una revista especializada para niños. Nunca falla: recibir una revista a su nombre, como papá o mamá, con contenido especialmente seleccionado para sus intereses es un “gancho” seguro.
  9. Crea misterio alrededor de los libros. Para un niño de primaria, no es lo mismo leer un libro de intriga o aventuras sentado tranquilamente en el sofá que leerlo en ese mismo sofá pero a oscuras, con una linterna, debajo de una sábana, para que no os descubran los malos.
  10. Explota su curiosidad. No es lo mismo invitar a tu hijo (de secundaria) a leer un libro (que sabemos va a rechazar) que decir, mientras lo dejas olvidado en la mesa de la cocina: “¡Uf, demasiado fuerte para mí…!” Seguro que la curiosidad puede con él.
Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos.com
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