lunes, 27 de octubre de 2014

Apaga el teléfono cuando llegues a casa

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Una mirada de amor con el móvil en la oreja es una mirada de amor sin contenido. El que la recibe no sabe lo que significa.
El móvil es útil. Y necesario. Un gran invento al servicio del hombre. Pero si te quita tiempo para compartir con tu familia, si interrumpe momentos íntimos, si atrapa tu atención cuando en ese momento deberías estar mirando a tu hijo… entonces plantéate reducirlo al mínimo cuando estás en casa.
Mejor aún, apágalo cuando atravieses la puerta de entrada a tu hogar y acostumbra a los demás a que respeten tu tiempo en familia. Para ellos puede que no, pero para ti debe ser prioritario.
Cuanto más tiempo te quite el teléfono al que tendrías que dedicar a tu familia, más prescindible te haces para ésta. Apaga el teléfono cuando llegues a casa.
Fuente: solohijos.com 

lunes, 20 de octubre de 2014

Comenzamos el curso. Tres reglas de oro para empezar con buen pie

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Empezamos este nuevo curso escolar con muchas ganas de hacer las cosas bien, de disfrutar de nuestros hijos y de organizarnos para mejorar y evitar los problemas del curso anterior. Este nuevo curso puede y ha de ser diferente. Ha de haber alegría en casa, ganas de disfrutar de la familia, tiempo de intimidad con los hijos.
Tres reglas de oro para empezar con buen pie el nuevo curso escolar:
  • No trasmitas la idea a tus hijos de que, al acabar las vacaciones, comienza una aburrida etapa de trabajo y responsabilidades. ¿Por qué ir al colegio o ir a trabajar debe ser una obligación aburrida y monótona? Sé optimista y habla a tu hijo con ilusión de la vuelta al colegio. El trabajo debería ser una oportunidad de realización y, si desgraciadamente no lo es para ti, no se lo demuestres a tu hijo. Él ha de crecer sintiendo que trabajar con ilusión y calidad es un gran privilegio. No le estropees esta perspectiva que, por otra parte, le nutre de auto-responsabilidad. Si tus hijos son ya algo mayores, dedica tiempo a hablar con frecuencia de los aspectos positivos de tu trabajo: retos, objetivos alcanzados, mejoras propuestas, ilusión por nuevos proyectos, dificultades superadas, fracasos inesperados…
  • Háblale con ilusión de tus expectativas y ayúdale a crearse las suyas. Si es pequeño, háblale con alegría de hacer nuevos amigos, de aprender cosas nuevas, de estrenar mochila y de ser ya un niño mayor.
    Si tu hijo ya está en primaria o secundaria y el curso pasado le dejó un “amargo sabor de boca”, no le digas “tranquilo, ya verás como este curso es diferente”. En su lugar, dedícale un tiempo a escuchar sus miedos y, si no puedes proponerle en estos momentos nuevas medidas de actuación, déjale claro que sus problemas te preocupan y que os enfrentareis juntos a ellas a lo largo del curso. Es suficiente para sentirse apoyado y comenzar con seguridad un nuevo curso que posiblemente sienta que le sobrepasa ya antes de empezar.
  • Detecta los viejos problemas para no reproducirlos. Si este año que ha terminado ha sido un año duro a nivel familiar, ¿por qué no tomarse un poco de tiempo para “enderezar lo torcido” y solucionar todo aquello que nos ha supuesto un problema? Todo, absolutamente todo, se puede mejorar; solo debes actuar allí donde “duele” y cambiar de estrategia.
    ¿Crees que quejándote continuamente del mismo problema y utilizando las mismas estrategias que no te han funcionado vas a cambiar algo?
    Es posible que ahora no sepas qué estrategias utilizar pero lo que sí sabes con exactitud es lo que no ha funcionado. Ese es el primer paso: ser consciente de que existe el problema. Y aunque no lo creas, es el paso más importante pues hay gran cantidad de padres y madres que cronifican los problemas con sus hijos por no saber detectarlos.
    Repasa en la reunión lo que ha funcionado durante el año pasado y lo que debe cambiarse; adjudica nuevas responsabilidades familiares, reformula normas y consecuencias; busca soluciones a los viejos problemas y escucha las expectativas que tiene cada miembro de tu familia. Anímalos a tirar adelante entre todos un proyecto familiar interesante y atractivo para todos, no solo para vosotros o para ellos.
Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos.com

lunes, 13 de octubre de 2014

¿Cuál es el mejor método para estimular la inteligencia de tu hijo?

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El mejor método para estimular la inteligencia de tu hijo consiste en enriquecer las experiencias con emociones.
Ellos entienden el mundo, no por los conceptos y la información objetiva como nosotros, sino a través de las emociones y el afecto, de experiencias significativas. Por lo tanto, para que entiendan una idea no basta con enseñársela, hay que hacérsela sentir.
No es lo mismo enseñarle a tu hijo los colores a través de un libro que enseñárselos mientras trasplantáis flores en el jardín. Para que aprenda, apunta a su corazón.
“La raíz de las dificultades de aprendizaje reside a menudo en la pobreza de las emociones que padres e hijos viven juntos” Howard Sharron

Fuente: solohijos.com 


miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Quién dice que tu familia no es perfecta?

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¡Tranquilízate! No lo estás haciendo mal. Quizás la imagen que tenías de la familia perfecta no se ajusta a la tuya pero eso no quiere decir que la tuya no lo sea.
Cuando nuestros hijos nacen, idealizamos, proyectamos e imaginamos. Nada nos puede asegurar que todo vaya a ser como está planeado en nuestra mente. ¡Afortunadamente!
Sin conocer a nuestros hijos, nuestras expectativas se alejan mucho de lo que necesitan de verdad. Nacen con una clara personalidad. Unos nacen con Síndrome de Down. Otros son desafiantes. Tenemos hijos muy activos, con TDAH. También pasivos, seguidores y con falta de autoestima. Otros se comen el mundo… Hijos grandes y pequeños, agresivos, sensibles o poco empáticos. Los hay que no pueden comunicarse y los que no callan ni escuchan nunca… Nuestros hijos son todos diferentes y únicos.
Y a medida que crecen vamos conociéndoles, reconociendo sus rasgos y fomentando sus potencialidades. A veces tomamos decisiones equivocadas. ¡Como todos! Y gracias a ellas podemos rectificar e ir conformando nuestra mejor familia posible. A veces, muy lejos de nuestrafamilia ideal. Pero debe ser así. Eso significa que cada uno tiene un espacio para ser como es, para crecer en libertad.
¿Qué esto conlleva confrontaciones? A veces sí, precisamente porque como padres también vamos aprendiendo. Pero a medida que nos equivocamos, que cambiamos de estrategia, que conocemos a nuestros hijos y que aceptamos cómo son podemos crear nuestra mejor familiaposible.
La familia perfecta existe. Pero no es la que tú tienes en la cabeza. Donde no hay problemas o si los hay, se resuelven con facilidad y la vida continua. ¡No! La familia perfecta es la que da oportunidades a todos sus miembros para resolver sus propios problemas y, en definitiva, poder ser cómo son, con libertad y respeto a las diferencias individuales.
Elena Roger Gamir
Pedagoga – Solohijos